09 enero 2006

Una de cal...

[Madre] - "Con este pelo las chicas no se van a fijar en tí."
[Yorchus] - "¿Y qué más da?"
[Madre] - "Hombre, lo primero en lo que se fija una chica es en el aspecto físico."
[Yorchus] - "A mí no me interesan chicas con esa actitud."

Se que mi madre no me entiende. Pienso que habrá veces que se preguntará que ha hecho mal para que le salga un hijo así. No terminará de entender las razones por las que fracasan todas las relaciones sentimentales de su niño pequeño. Empieza a intuir que por mi parte no va a tener nietos. Pero da igual porque me respeta, y eso es suficiente.

No se si es que no entiendo como va el juego o que tengo mala suerte y siempre me toca comerme fichas con problemas psicológicos. Preferiría que fuese la primera opción y que resultase que no conozco las reglas y siempre me expulsan o caigo en fuera de juego. Mejor eso que la segunda opción, que querría decir que sólo me hacen caso personas que rozan la demencia, la esquizofrenia y la psicopatía, a partes iguales. Después de muchos años llevándome paladas de cal y de arena he terminado por desconfiar del destino, acabas descubriendo que las que parecían de cal son realmente de arena y viceversa. Esto es una lotería y el premio puede ser una trampa tan oculta que tardas años en descubrir.

Es preocupante no recordar cuándo te empezaron a gustar las chicas. Más preocupante es darte cuenta que no tienes muy claro cuándo perdiste la ilusión de encontrar la chica ideal. No saber si esa parte de tu personalidad murió a causa de una puñalada por la espalda o a causa de alguna copa un poco cargada, o si una cosa lleva a la otra. Parafraseando aquella película de Las Vegas, no recuerdo si me he convertido en esto por culpa de las chicas o si lo que me ha pasado con ellas es por culpa de convertirme en lo que soy.

Todo esto puede parecer una palada de arena, pero no, resulta que es de cal. Personas que me conocen desde hace años me dicen que últimamente estoy espléndido, mucho más alegre y simpático. Después de analizar el asunto creo haber llegado a la conclusión de que desde que no tengo ilusión tampoco tengo decepciones. Ahora todo va bien, siempre. Vivo haciendo lo que quiero y sin preocuparme por si a alguien le va a parecer mal o irreverente. Lo mejor del asunto es que no puede cambiar, mi reciente adquirida hipoteca me impide mantener ninguna relación, ni puedo ir al teatro, ni ir a cenar, ni ir de vacaciones ni nada, sólo las copas del fin de semana. Evidentemente no tenemos una edad para mantener a una pareja a base de aire y de dar paseos por el parque. Veo una larga temporada de paz emocional delante de mí.

Escuchando RNE3 - Siglo XXI

6 comentarios:

jorlin dijo...

Pues yo y a sabiendas de fomentar el mito de la mujer en este blog, creo q aun no lo tienes todo perdido. Seguro que hay quien te proponga pagarte el teatro y las copas a cambio de un techo que compartir.
El ser dueño de un pisito en estos tiempos hace ganar en sex-appeal mas que un ramo de rosas al mes.

konsumprodukt dijo...

A ver si lo entiendo:
Haces sudokus más rápido que nadie, juegas al futbolín de puta madre, programas que dá gusto, te échas unos partidos de padel en los que quedas como Diós,eres el puto ámo mundial en el buscaminas,te vas a compar una guarida cojonuda, tienes coche,un curro más que decente, y te corres una juergas del copón día sí día también ¿Y aún encima sientes cierto resquemor por no tener una novia que sea un sól? Pero que quieres criatura ¿que tus amigos te lapidemos?
Venga coño...Esos lamentos un sábado de cópas valen, pero un lunes por la mañana y publicados en un blog, pues como que no son de recibo...

Yorchus dijo...

Se te olvida decir que resuelvo un cubo de Rubik en menos de 2 minutos, tio, no me quites méritos. ;)

Ya sabes lo que dicen, siempre echas de menos justo lo que no tienes.

crack dijo...

Se te ha olvidado comentar que haces logaritmos, logaritmos neperianos y cuentas de alto nivel de cabeza y en menos de 3 segundos.

Yorchus dijo...

Es cierto, ya ni me acordaba. Que graciosas eran esas competiciones que nos echábamos en clase, el Alejandro tardaba más en meter la cuenta en la calculadora que nosotros en calcularla. Con logaritmos neperianos y raices de cualquier orden. Lo nuestro no era normal.

Siguiendo en la línea que ha tomado el asunto de decir lo que se hacer, no os olvidéis de juegos malabares, aquel mítico diábolo que tengo cogiendo polvo en un armario.

terminus dijo...

¡HALA! Otro al club de los solteros recalcitrantes. Te entiendo, si no lo buscas pues tampoco te decepcionas. No se, últimamente estoy de un contagioso que no me aguanto.

Edu