30 junio 2006

Deporte de masas

Por contra de lo que pueda parecer el deporte nacional no es el fútbol ni el baloncesto. El deporte nacional en España es demostrar a los demás que eres mejor que ellos. Se ve a diario en las cafeterías, en los lugares de trabajo y en los descansillos de las escaleras. "Mi móvil es mejor que el tuyo." "Pues mi coche corre más y consume menos." "Ya pero mi apartamento de verano está más cerca de la playa que el tuyo." "Y tu mujer es más fea." "Pero me fela todos los sábados." Y en el caso contrario igual. "Mi vestido es más mono que el tuyo." "Pues mis zapatos van a juego con el bolso y además cuestan una pasta." "Mi marido hace todo lo que le digo." "Pues el mío me tiene como una reina." "Oye, ahora que lo dices, estás más gorda." "Y a tí se te ven más arrugas." Y así sucesivamente...

Yo no me siento español, y vagamente me siento europeo. No es que me sienta extranjero, simplemente no me siento nada, ni falta que me hace creer que pertenezco a algún colectivo. No obstante, un par de veces sí que he jugado al juego este del orgullo. La más reciente fue cuando un amigo mío me dijo que se había comprado un piso. "Pues yo no voy a ser menos" pensé, y la semana siguiente me había comprado yo otro. Por cierto, me dan las llaves en febrero, todas las chicas en edad de merecer están invitadas.

La otra vez fue cuando me depilé las axilas a la cera. Todo comenzó meses antes cuando mi actual ex-novia me propuso un intercambio de favores. El mío consistía en depilarme el pecho, y para allá que fuí. La verdad es que apenas me dolió, así que tiempo más tarde, cuando ya no tenía novia, me hice una depilación de pecho y piernas en la que casi me quedo dormido. La sensibilidad de mi sentido del tacto está perdida en combate.

A la semana siguiente un colega se estaba pelando el pecho entre innumerables gritos de dolor. Yo le intenté convencer de que no dolía tanto, pero él seguía gritando. Así que ni corto ni perezoso me quité la camiseta y dije "Cuando acabes con él, me depilas las axilas". Cuatro tiras por cada lado, puestas del centro del sobaco para fuera. En total ocho tiras que recuerdo con gran aprecio. Me faltó una cámara de fotos para inmortalizar a todas aquellas gotitas de sangre que veían por primera vez la luz del Sol.

Como ven, reconozco que también he jugado a esto que juega todo el mundo. No voy a entonar el Mea Culpa ya que no me arrepiento de ello. De hecho no descarto futuras ideas de bombero llevadas a la práctica.

4 comentarios:

toxcatl dijo...

Se me ha puesto los pelos como escarpias...
joder macho, ¡a la cera!
¡a la cera!
¡con dos cojones!!!
esto tendria que estar prohidibo por la Convencion de Ginebra sobre trato a prisioneros de guerra...

esto... ¿habra tequila en tu casa este mes de febrero???

Yorchus dijo...

Habrá una botella de cada una de las bebidas existentes en el mercado.

No es que yo sea un alcohólico, es que no quiero que ninguna invitada me rechace una copa por no tener lo que ella quiere...

Anónimo dijo...

Vaya...Tenia previsto presentarme en tu casa sólo con la botella de ron, pero la frase "La sensibilidad de mi sentido del tacto está perdida en combate" va a hacer que muchas jovenes en edad de merecer nos echemos atrás. (No solo de alcohol vive la mujer).

Besitos.

Yorchus dijo...

Ejem... a falta de que haga un post sobre el sexo tántrico y el poder de la mente, sólo quiero indicar que el sexo está en la cabeza.

Os remito, mis queridas lectoras, al portal de la mujer en terra.

Más besitos.