05 junio 2006

Cuaderno de bitácora (II)

Querido cuaderno de bitácora:

El fin de semana ha servido para mantener alta la moral de la tripulación. Aunque no se han producido grandes avances en nuestra larga singladura, estos sí que han sido significativos. Superando el calor desprendido por el astro rey, los hombres se repartieron las tareas principales obteniendo con gran satisfacción la finalización de dos trabajos técnicos y la consecución de una hoja de ruta en formato electrónico. Si bien el número de horas dedicadas ha sido el 10% del planeado, no hay que desmerecer el hecho de que se den los primeros pasos en esta última etapa del viaje.

En la navegación por este espacio-tiempo que nos ha tocado vivir tan inevitable es la dispersión ociosa como imperdonable la prohibición de la misma. Del mismo modo que las abejas acuden inexorablemente a libar de las alegres flores, mientras la primavera estalla en innumerables colores y olores un año tras otro, del mismo modo la atención de este capitán fue absorvida por los cantos de sirena que se escuchan en las procelosas aguas de este hostil mar. Provenientes de la ciudad de la luz, y bailando como ángeles sobre arcilla removida, ofrecían un espectáculo demoledor para la voluntad de los hombres.

Para despejar la cabeza decidí dar permiso a los marineros el sábado por la noche, sólo para tomar una cerveza y hablar con los amigos. Terrible error, ya que siempre me engañan y siempre vuelvo a caer. Después de petardear con todas las hembras que me fue posible acabé sobreponiéndome a mis sucios instintos recordando el indestructible amor que tengo a mi pasión y conseguí huir a puerto, no sin antes despachar un importante número de copas y cervezas que durante el domingo estuvieron recordándome su existencia.

Y otra vez salimos a la mar, con ánimos recargados en busca de la utopía. Las malas lenguas comentan que nuestro objetivo no es más que una quimera, insondable en su consecución. Hay veces que yo también lo pienso, pero hay una fuerza que me mantiene adelante con paso firme, una fuerza que me atrae constantemente a mi ciudad invisible.

3 comentarios:

toxcatl dijo...

ánimo; pero vamos a ver ¿tan dificil es de hacer?
no se, las cuestiones de documentacion son siempre pesadas, pero la cuestion técnica... no le veo la dificultad mas que nada pro qeu sera una practica mas de tu carrera, pero como a lo bestia
¿no?

Yorchus dijo...

Si difícil no es, y no me queda casi nada para terminarlo.

El problema es las pocas ganas que me entran cuando arrivo a casa...

toxcatl dijo...

puessss un bustine di nescafé y ¡al tajo!
a ver si voy a estar de guardia de la porra que paso olimpicamente de eso...