03 agosto 2006

Nuevas experiencias

Pensando en qué podría escribir hoy en este voluble blog se me han ocurrido las siguientes cosas:

- Seguir machacando el tema hebreo-musulmán.

- Comentar cuánto de acuerdo estoy con lo que dice Ricardo en su post de ayer.

- Hacer un símil del post de Ecce Homo sobre lo rápido que pasa el tiempo cuando no haces nada útil para el desarrollo de la humanidad.

- Hacer hincapié en el amor que le profeso a mi bici nueva, que no tiene altibajos en el ánimo ni proyecta en mí su frustración en la vida.

- Escribir otro capítulo de "Conversaciones en la sombra", en el que todos mis amigos sin excepción me dieron la espalda.

- Aumentar, si cabe, la colección de Cuadernos de bitácora.

Y en estas andaba yo, divagando sobre uno y otro tema, hasta hace un rato. Al final me he decidido, les voy a hablar de mi recién adquirida mina de silicio.

Atrás quedaron ya los tiempos en los que me contentaba con dominar el mundo, aplastar otras civilizaciones que practicasen religiones diferentes a la mía, conquistar territorios para controlar los escasos recursos naturales existentes en el planeta y mantener alianzas estratégicas para frenar el desarrollo de los países no amigos.

El Civilization IV murió. Bueno, morir lo que se dice morir, no. Algún día me volveré a echar un vicio. Pero hemos cambiado, hemos ampliado miras. Ahora mis objetivos son más grandes. Ahora lo que quiero es dominar el universo. Bueno, todo no, con dominar el universo conocido me conformo.

X2: La amenaza, es un videojuego del 2004 que conjuga con pasmosa perfección la estrategia espacial, comercial y militar, a la vez que propone una aventura personal del protagonista que bien podría haberse sacado de cualquier película de Hollywood de medio pelo.

Situándote en medio del espacio, con una nave de viaje y otra de carga, tienes que conseguir levantar un imperio comercial al que nadie pueda hacer frente. El universo está plagado de estaciones donde se compran y venden cosas. Todas las fábricas producen un tipo de elemento y requieren de otros. El valor de los productos fluctua en base a la oferta y la demanda. En resumen, comprar barato y vender caro.

Cuando tu economía comienza a florecer te puedes permitir el lujo de comprar tus propias fábricas. Ayer estrené mi primera mina de silicio.

Y bueno, para qué me voy a enrollar más. Sólo comentar que el universo conocido puedes tardar en cruzarlo, con tu nave más rápida, 6 o 7 horas. En la realidad no es mucho, pero para un videojuego ya es bastante.

Estado de Yorchus: Soltero y viciado.

P.D: He cambiado el wallpaper del ordenador del curro.

5 comentarios:

toxcatl dijo...

Yo pense que ese era tu estado casi normal ... ;-P

Yorchus dijo...

Si bueno, era por si os habíais olvidado.

toxcatl dijo...

¿como voy a olvidar semejante cosa???

Anónimo dijo...

habla de lo de los amigos, hombre, que esa no nos la sabemos

Marga F. Rosende dijo...

Criaturita, bella metáfora de la sociedad actual con guerras que incluyen grandes almacenes de desfogue de consumo.
La personalidad creativa le saca provecho a todo conjurando su pobreza de estímulos.
Un beso (I miss you)
Ah por cierto lo de conversaciones en la sombra por que no lo sigues? yo por lo menos te lo leo.