02 agosto 2006

Educación social

Conversación oída ayer.

[X1] - "Es que a mi los moros... como que no."

[X2] - "Mira que te llamo antisemita."

En el momento se me erizaron todos los pelos del cogote. La primera parte ya la he escuchado muchas veces en este país en el que nadie reconoce ser racista. Prácticamente todas las chicas con las que he estado lo han dicho alguna vez, y también se lo he oído a otras personas, a algunas de las cuales todavía tengo gran aprecio.

Lo que me dejó impactado fue la respuesta. Intentando deducir el porqué de tal contestación se me ocurren varias cosas, aunque al igual que los mandamientos se pueden resumir: que la persona que lo dijo se ha criado en un ambiente en el que se odia tanto a los moros como a los judíos que ya da igual como se llamen.

Esta es una prueba indiscutible del poder de la concienciación social. Desde pequeñito te están contando que los moros roban, que los moros trafican con drogas, que los moros asesinan a personas mejores que ellos, en concreto cristianos o judíos... Nadie te dice que viven oprimidos bajo la pobreza y bajo dictaduras aceptadas internacionalmente. Nadie dice que los que los oprimen matan a más gente en una semana que ellos en un año.

De hecho conozco gente que tiene más respeto a un asesino violador español que a un moro que se sube 5 kilos de grifa de marruecos para poder comer durante una semana.

La concienciación social es muy peligrosa. Es el arma que tienen los estados para hacer de ti un miembro útil para la sociedad, entendiendo por útil alguien que sea consumista, que no pregunte y que no se queje ni critique al sistema. Desde niño te dicen en el colegio (en mi caso) que Jesucristo era un tío que dio la vida por los demás, y que la religión cristiana es todo amor y entrega. Luego uno se hace mayor y se entera de lo de la Inquisición, de lo de las cruzadas y de los chanchullos económicos y pederastas de los curas.

Todo el mundo piensa que un cura es un tío majo, aunque encule a niños dos días por semana. Total, lo del amor eclesiástico te lo han dicho día tras día de pequeño, resulta casi imposible cuestionarlo. Es como lo de las revistas para adolescentes y los programas de la tele, torturan las mentes de las niñas con imágenes de modelos anoréxicas retocadas con Photoshop, mostrando ideales de belleza imposibles. Desde aquí quiero poner mi granito de arena para evitar que las niñas crezcan pensando en convertirse en esqueletos vivientes: recordar que a los hombres en el fondo lo que nos gusta es manosear cosas redondas y carnosas, los huesos para los perros.

2 comentarios:

toxcatl dijo...

vaya mezcolanza de temas; pero si, la verdad es que la gente anda revolucionada con lo de los moros (que, sinceramente, a mi lo que me jode es que me vengan con que tienen mas derechos que yo por que ellos son hombres y yo no), lo de los israelies y lo peor, lo de la anorexia...

Marga F. Rosende dijo...

Está muy bien este post. Un beso Yorchusito.