31 agosto 2006

Egoistas actitudes

Todos llevamos dentro a un pequeño fascista. Es la conclusión a la que he llegado después de dos semanas analizando el contestador de Siglo XXI, programa de Radio 3 que escucho de lunes a viernes y de 10 a 12 hora española, de 9 a 11 en canarias y de 8 a 10 hora zulú.

El contestador de dicho programa es una sección en la que ponen los mensajes telefónicos grabados a los oyentes que tienen algo que decir. Bueno, otra de las conclusiones que he sacado es que realmente muchos no tienen nada que decir, pero necesitan explotar por algún lado y sueltan primero toda su mierda vía telefónica para después ser radiada con tecnología hertziana. Es como un foro de Internet pero a lo castpost, con trolls y todo.

Los mensajes se pueden clasificar en varios tipos bien diferenciados. Están los mensajes cortos y graciosos en plan "ida de olla". Luego están los que se quejan de algo de lo que ya se ha quejado todo el mundo antes que ellos, con lo que no aportan nada nuevo. Los mayoritarios son los que se quejan de algo que es un derecho de todos o una ley natural, censurando así la libertad de los demás con técnica "fascismo directo". Por último están las respuestas a los dos tipos anteriores, algunas de las cuales son tan bizarras que tampoco tienen desperdicio.

Recuerdo que hace un año dije a alguien que hay que dejar hablar a los demás y darles cuerda, que se confíen. Así consigues que suelten lo que llevan dentro y se muestren como son en realidad, sin máscaras, representaciones ni hipocresías. Los resultados llegan a ser sorprendentes.

Comencé a analizar detenidamente los mensajes cuando mi lóbulo parietal lanzó una alarma la semana pasada. Fue cuando un tío decía, con bastante mala fe (es lo bueno de oír a alguien en vez de leerlo), que los cicleteros (creo que se refería a los ciclistas) no tienen derecho a circular, ni siquiera por el arcén. Argumentaba en su monólogo que son un peligro para los demás conductores ya que hay que esquivarlos y eso provoca maniobras difíciles a gran velocidad.

Es evidente que aquel niño con cuerpo de hombre vive sumido en el pozo del egoísmo. Evidentes son las muestras que da sobre su deseo de que la carretera sea para él sólo. El respeto por los demás es algo desconocido para él, y nunca entendió aquella lección de la auto-escuela donde, independientemente de las señales, te dicen que tienes que circular a una velocidad segura para todos los que te rodean y que hay que adaptarse al tráfico en cada situación.

Recuerdo hace poco que iba con la bici por Ciudad, todo jodido en una cuesta arriba. Venía detrás de mi un Mercedes ansiado por adelantarme, y estaba a punto de hacerlo cuando me paré en un paso de cebra porque había una señora mayor que no se atrevía. El hombre tuvo que pegar un frenazo por no soportar la vergüenza de que un tío en bici se parase en un paso de peatones y él no. Este era uno de esos que tienen un Mercedes por honor. Los demás que tienen un Mercedes lo tienen por orgullo.

Este es sólo un ejemplo, no sólo de mi conducta circulatoria sino también de lo que te puedes encontrar escuchando a los demás. Algunos de los comentarios vertidos por las personas en su vida me ponen los pelos como escarpias. Supongo que algún día me acostumbraré a vivir en un mundo dominado por malnacidos y ya me dará igual todo.

1 comentario:

toxcatl dijo...

si es que escuchas de cada cosa...

De lo de los coches de "grandes marcas" te puedo decir que yo lo tengo muy claro: cuando sea mayor quiero ser un bmw.-