25 agosto 2006

Trustworthy

El domingo pasado me instalé un emulador de MS-DOS y el videojuego Indiana Jones and the fate of Atlantis. Anoche me lo terminé con bastantes menos problemas que hace 14 años. Y eso me da esperanzas, ya que indica que tengo más capacidad cerebral que cuando tenía 12 años, lo cual tira por tierra lo que muchas chicas me han dicho o sugerido.

Coñas aparte, me estaba acordando del "mercado negro" de videojuegos que circulaba por el cole. Un videojuego que ocupase más de 2 diskettes era una barbaridad. Los buenos de verdad ocupaban 5 diskettes y esos eran lo más de lo más. Pocos niños teníamos ordenador en casa, y casi siempre era de los padres o de los hermanos mayores. Yo era de los pocos que aún estando en ese caso me sentaba a trastear con él cuando quería y sin despertar en mis familiares temor por romperlo. Así me ha ido...

Los niños intercambiábamos diskettes de forma casi semanal. La paga no nos daba para comprar todos los que necesitábamos, a 20 duros unidad. Recuerdo que había un niño que no quería dejarnos sus juegos porque decía que era piratería, aunque luego siempre nos pedía los nuestros. Como era amigo se los dejamos, ya que de pascuas a ramos conseguíamos sacarle alguno de los suyos. Siempre me ha gustado ese tipo de comunismo: "Todo lo tuyo es mío y lo mío no lo toques".

Recuerdo también que yo era el único niño al que cuando le pedían algo lo llevaba al día siguiente. Semanas e incluso meses tenía que estarme pidiendo cosas hasta que me las dejaban, no sin cierto resquemor. Ahí empezaba a darme cuenta de lo poco consecuente y agradecida que es la gente en la vida.

Dicha "virtud" me fue atribuida socialmente por primera vez en el instituto, cuando un nuevo amigo me contó que le sorprendía que yo fuese así, que todo el mundo siempre era más dejado en sus favores hacia los demás. Y cierto es, yo todavía me sorprendo cuando alguien me trae algo que le pido, ya que en mi vida no me habré encontrado a más de 3 personas que cumplan lo que prometen, y habré pedido cosas a 200. Eso me da que el 1,5 por ciento de la gente es confiable, o "trustworthy".

Desde hace mucho tiempo sólo pido las cosas una vez. Casi nunca me las traen, y cuando alguien lo hace esa persona pasa directamente a ocupar un lugar preferente en mi lista de simpatías. De hecho alguna vez me ha pasado de pedir algo y que me lo traigan a los 3 meses, y aún así he repartido "medallas de simpatía".

Luego me harto de ver manifestaciones de solidaridad en la tele. Oigo a toda la gente contar lo mal que va el mundo por personas que no se implican en los problemas de los demás. Las personas son así, solidarias, anti-racistas, anti-xenófobas, ven los documentales de la 2 y son amables y simpáticas... Los malos y los corruptos son sólo algunos políticos...

Hipócritas. Sois todos iguales. La única diferencia entre un político corrupto y una de esas personas entre el 98,5 por ciento que no es confiable es el puesto de trabajo.

1 comentario:

toxcatl dijo...

Buff, lo siento pero no he podido leerlo todo; practicamente acabo de llegar de mis vacaciones y estoy agotada.-