07 julio 2006

Fragmentos de canciones (III)

Pienso que esta noche me acosté con Satán, más que nada para olvidar que tú no eres de verdad.
Seguramente me lo merezco, Tulsa.

Otra huida hacia adelante. Multitud de canciones cuentan historias con el mismo contenido. Descubrir que tu objetivo es inalcanzable, como si de una quimera esperanzadora se tratase, y cometer alguna locura en plena explosión de rabia. Y después darse cuenta, pensar, recapacitar y descubrir la realidad que siempre ha estado ahí. Después de autosugestionarse de que esa persona no es como creias que era, te das cuenta de que te has autoengañado durante mucho tiempo.

Ya se que he debido de hacerme mayor porque ya no creo en el amor y algo más en el dolor.

Una vez más, como ha sido durante siglos, la experiencia aflora dolorosamente tras una tragedia. Algo ha pasado para que a partir de ahora te andes con mucho ojo antes de volver a ilusionarte ciegamente. Se pierde algo de confianza en el mundo, con lo que te sientes más seguro.

Quizá algún día, después de muchos descalabros, descubras la profundidad de ese dicho popular que reza "de ilusiones se vive". Es la ilusión la que te mueve a hacer cosas, a buscar objetivos y a tener emociones buenas y malas.

Es normal tener la ilusión de amarse con alguna persona conocida, a la que tu mente ha borrado los defectos y ha explotado las virtudes. Ya lo dijo aquel romántico...

—Yo soy ardiente, yo soy morena,
yo soy el símbolo de la pasión,
de ansia de goces mi alma está llena.
¿A mí me buscas? —No es a ti, no.


—Mi frente es pálida, mis trenzas de oro,
puedo brindarte dichas sin fin.
Yo de ternura guardo un tesoro.
¿A mí me llamas? —No, no es a ti.


—Yo soy un sueño, un imposible,
vano fantasma de niebla y luz.
Soy incorpórea, soy intangible,
no puedo amarte. —¡Oh ven, ven tú!

4 comentarios:

Marga F. Rosende dijo...

Como dijo alguien la esperanza es una enfermedad de la que uno no acaba de morirse nunca. Es muy agradable que postees tan prontito siempre fiel a tu cita.
Un beso, cuidate

toxcatl dijo...

Estas de un pasteleo que acojona...

¡que ya ha llegao la calor!!!!!

Harry Haller dijo...

¿Es Bécquer? Creo que sí. Pues cuidado con él. Parece ser que este autor considerado romántico era en realidad un antiromántico. Ten en cuenta que en su época el romanticismo ya había entrado a formar parte de la cultura social y la educación sentimental como la norma (y aún sigu siéndolo), ya no era la rebelíón de finales del XVIII. Parece que Béquer usa los clichés románticos con ironía para reirse de la sociedad de su época. Si es cierto, es grandioso. Si no, sólo un gran escritor.

De lo otro, mejor no opino ni nada. Sorry

Yorchus dijo...

Pues si es como dices, paso de considerarle un gran poeta a considerarle el mejor.