03 julio 2006

Fragmentos de canciones (I)

Canciones. Acompañan a la civilización humana desde tiempos ignotos. Hoy día las hay de todo tipo: para alegrarse, para deprimirse, para relajarse, para concienciarse, para animarse o simplemente para escuchar. Pero todas tienen algo en común, todas cuentan algo. Literatura cantada, en mayor o menor medida y con mayor o menor arte y/o éxito. Todos nos quedamos con ciertas partes de una canción, ya sea porque nos gusta lo que dice o porque representa fielmente una experiencia vivida en carnes propias.

Y la besé otra vez, pero ya no era ayer sino mañana.
Donde habita el olvido, Joaquín Sabina.

Toda una historia reflejada en una sola frase. ¿A quién no le ha pasado algo parecido? Uno se las prometía tan felices despues de una conquista y descubre, con gran amargura, que ella ha decidido que todo ha sido un gran error.

Y llegó la hora de huir y se fue sin decir llámame un día.

Así sigue la canción, expresando lo evidente, lo que ya se sabía que iba a pasar pero no se deseaba. Todavía se podía albergar alguna esperanza de que en el corazón de ella aflorase una posibilidad de continuidad. Pero no. Directamente. Cruelmente. La verdad de una aciaga mañana escupida a la cara.

2 comentarios:

toxcatl dijo...

Buff
que mal suena eso...
¿te has llevado algun desamor????

Marga F. Rosende dijo...

¿Todo bien durante el finde?
Lo bueno de los estupitajos tirados a la cara es que, si caen en los ojos a veces nos quitan la venda, y vemos de verdad como es el que nos lo lanza.
Toma cha.
Marga dixit