04 julio 2006

Fragmentos de canciones (II)

Y los olivos me cuentan que me canso de soñar contigo (...) que va siendo hora de despertar.
A caballo, Marea.

La delgada línea que separa la esperanza de la impaciencia. ¿Cuándo se ha llegado al límite? ¿Marca dicho límite la cantidad de cariño que se profesa a alguien? La historia de un amor no correspondido (cosa habitual y hasta normal) que empieza a degradarse. Una larga espera que no obtiene frutos, un largo paseo por un valle de lágrimas, por un túnel sin luz al final.

¿Cuánto es el tiempo que tiene que pasar para que sea políticamente correcto abandonar el objetivo? ¿Tres semanas? ¿Ocho meses? ¿Cuatro años? En cualquiera de dichos tiempos puedo asegurar con conocimiento de causa que es inevitable cargar con el sentimiento de duda.

Que quiero ver bajar de tu mirada con las armas cargadas bandoleros a caballo.

Una última llamada desesperada, buscando una respuesta emocional que dé la vuelta a la tortilla antes de abandonarse al azar. Un órdago a grande. Un "hasta aquí puedo dar", un "si no te parece suficiente he estado perdiendo el tiempo", un "lo dejo en tus manos". En definitiva, un "me he rendido, y si por casualidad ahora decides quererme ya no podré vivir feliz con mi orgullo herido, esto ya sólo tiene una salida y no es ni mucho menos un final feliz".

4 comentarios:

toxcatl dijo...

¿tu tambien andas mal??
Joder!!!
pero que coñño esta pasando por Guadalajara!!!!!

Yorchus dijo...

No estoy mal. Muchas de las cosas que escribo me pasaron hace mucho tiempo.

En concreto, hace aproximadamente un año que estas frases de Marea se las dije a una chica. De mi actual soltería se desprende el resultado de aquello...

toxcatl dijo...

yo si estoy mal... pero bueno parece que ya voy encontrando el camino del duelo, no asi el del resultado qeu este parece qeu se va a hacer esperar...
mandame un mail si quieres y hablamos mas despacio...

Marga F. Rosende dijo...

yo también tengo ganas de reciclar penas...